CAPÍTULO 19
LAS DROGAS
El desdoblamiento psicológico del hombre nos
permite evidenciar el crudo realismo de un nivel superior en cada uno de
nosotros.
Cuando uno ha podido verificar por sí mismo en
forma directa el hecho concreto de dos hombres en uno mismo, el inferior en el
nivel normal común y corriente, el superior en una octava más elevada, entonces
todo cambia y procuramos en este caso actuar en la vida de acuerdo a los
principios fundamentales que lleva en lo hondo de su SER.
Así como existe una vida externa, así también
existe una vida interna.
El hombre exterior no es todo, el desdoblamiento
psicológico nos enseña la realidad del hombre interior.
El hombre exterior tiene su modo de ser, es una
cosa con múltiples actitudes y reacciones típicas en la vida, una marioneta
movida por hilos invisibles.
El hombre interior es el SER auténtico, se
procesa en otras leyes muy diferentes, jamás podría ser convertido en robot.
El hombre exterior no da puntada sin dedal,
siente que le han pagado mal, se compadece de sí mismo, se auto-considera
demasiado, si es soldado aspira a ser general, si es trabajador de una fábrica
protesta cuando no le ascienden, quiere que sus méritos sean debidamente
reconocidos, etc.
Nadie podría llegar al nacimiento SEGUNDO,
renacer como dice el Evangelio del Señor, en tanto continúe viviendo con la
sicología del hombre inferior común y corriente.
Cuando uno reconoce su propia nadidad y miseria
interior, cuando tiene el valor de revisar su vida, indubitablemente viene a
saber por sí mismo que de ninguna manera posee méritos de ninguna especie.
"Bienaventurados los pobres de espíritu porque
ellos recibirán el reino de los cielos".
Pobres de espíritu o indigentes del espíritu,
son realmente aquellos que reconocen su propia nadidad, desvergüenza y miseria
interior. Esa clase de seres incuestionablemente reciben la iluminación.
"Más fácil pasa un camello por el hueco de una
aguja, que un rico entra en el reino de los cielos".
Es ostensible que la mente enriquecida por
tantos méritos, condecoraciones y medallas, distinguidas virtudes sociales y
complicadas teorías académicas, no es pobre de espíritu y por ende nunca podría
entrar en el reino de los cielos.
Para entrar al Reino se hace impostergable el
tesoro de la fe. En tanto no se haya producido en cada uno de nosotros el
desdoblamiento psicológico, la FE resulta algo más que imposible.
La FE es el conocimiento puro, la sabiduría
experimental directa.
La FE fue siempre confundida con las vanas
creencias, los Gnósticos no debemos caer jamás en tan grave error.
La FE es experiencia directa de lo real;
vivencia magnífica del hombre interior; cognición divinal auténtica.
El hombre interior, al conocer por experiencia
mística directa sus propios mundos internos, es ostensible que conoce también
los mundos internos de todas las personas que pueblan la faz de la tierra.
Nadie podría conocer los mundos internos del
planeta Tierra, del sistema solar y de la galaxia en que vivimos, si antes no ha
conocido sus propios mundos internos. Esto es similar al suicida que escapa de
la vida por puerta falsa.
Las extra percepciones del drogadicto tienen su
raíz particular en el abominable órgano KUNDARTIGUADOR (la serpiente tentadora
del Edén).
La conciencia embotellada entre los múltiples
elementos que constituyen el Ego se procesa en virtud de su propio
embotellamiento.
La conciencia egoica deviene pues, en estado
comatoso, con alucinaciones hipnóticas muy similares a las de cualquier sujeto
que se hallare bajo el influjo de tal o cual droga.
Podemos plantear esta cuestión en la siguiente
forma: alucinaciones de la conciencia egoica son iguales a las alucinaciones
provocadas por las drogas.
Obviamente estos dos tipos de alucinaciones
tienen sus causas originales en el abominable órgano KUNDARTIGUADOR. (Véase
capítulo XVI del presente libro).
Indubitablemente las drogas aniquilan los rayos
alfa, entonces incuestionablemente viene a perderse la conexión intrínseca entre
mente y cerebro; esto de hecho resulta fracaso total.
El drogadicto convierte al vicio en religión y
desviado piensa experimentar lo real bajo el influjo de las drogas, ignorando
que las extra-percepciones producidas por la marihuana, el L.S.D., la morfina,
los hongos alucinantes, la cocaína, la heroína, el hashis, pastillas
tranquilizantes en exceso, anfetaminas, barbitúricos, etc., etc., etc., son
meras alucinaciones elaboradas por el abominable órgano KUNDARTIGUADOR.
Los drogadictos involucionando, degenerando en
el tiempo, se sumergen al fin en forma definitiva dentro de los mundos
infiernos.