CAPÍTULO 23
EL CRISTO ÍNTIMO
Cristo es el Fuego del Fuego, la Llama de la
Llama, la Signatura Astral del Fuego.
Sobre la Cruz del Mártir del Calvario está
definido el Misterio del Cristo con una sola palabra que consta de cuatro letras:
INRI. Ignis Natura Renovatur Integram. -El Fuego Renueva Incesantemente la
Naturaleza—.
El Advenimiento del Cristo en el corazón del
hombre, nos transforma radicalmente.
Cristo es el LOGOS SOLAR, Unidad Múltiple
perfecta. Cristo es la vida que palpita en el universo entero, es lo que es, lo
que siempre ha sido y lo que siempre será.
Mucho se ha dicho sobre el Drama Cósmico;
incuestionablemente este Drama está formado por los cuatro evangelios.
Se nos ha dicho que el Drama Cósmico fue traído
por los Elohim a la tierra; el Gran Señor de la Atlántida representó este drama
en Carne y Hueso.
El Gran KABIR JESÚS también hubo de representar
el mismo Drama Públicamente en la Tierra Santa.
Aunque Cristo nazca mil veces en Belem, de nada
sirve si no nace en nuestro corazón también.
Aunque hubiese Muerto y resucitado al tercer día
de entre los muertos, de nada sirve eso si no muere y resucita en nosotros
también.
Tratar de descubrir la naturaleza y la esencia
del fuego es tratar de descubrir a Dios, cuya presencia real siempre se ha
revelado bajo la apariencia ígnea.
La zarza ardiente (Éxodo, III, 2) y el incendio
del Sinaí a raíz del otorgamiento del Decálogo (Éxodo, XIX, 18): son dos
manifestaciones por las que Dios apareció a Moisés.
Bajo la figura de un ser de Jaspe y Sardónico de
color de llama, sentado en un Trono incandescente y fulgurante, San Juan
describe al dueño del Universo. (Apocalipsis, IV, 3,5). "Nuestro Dios es un
Fuego Devorador", escribe San Pablo en su Epístola a los Hebreos.
El Cristo íntimo, el Fuego Celestial, debe nacer
en nosotros y nace en realidad cuando hemos avanzado bastante en el trabajo
Psicológico.
El Cristo íntimo debe eliminar de nuestra
Naturaleza Psicológica, las mismas causas de error; los YOES CAUSAS.
No sería posible la disolución de las causas del
EGO en tanto el Cristo Intimo no haya nacido en nosotros.
El fuego viviente y Filosofal, el Cristo íntimo,
es el Fuego del Fuego, lo puro de lo puro.
El Fuego nos envuelve y nos baña por todas
partes, viene a nosotros por el aire, por el agua y por la misma tierra que son
conservadores y sus diversos vehículos.
El Fuego Celestial debe cristalizar en nosotros,
es el Cristo intimo, nuestro Salvador interior profundo.
El Señor Intimo debe hacerse cargo de toda
nuestra Psiquis de los Cinco Cilindros de la máquina Orgánica; de todos nuestros
procesos Mentales, Emocionales, Motores, Instintivos Sexuales.