CAPÍTULO 25
EL DIFÍCIL CAMINO
Incuestionablemente existe un lado oscuro de
nosotros mismos que no conocemos o no aceptamos; debemos llevar la luz de la
conciencia a ese lado tenebroso de sí mismos.
Todo el objeto de nuestros estudios Gnósticos es
hacer que el conocimiento de sí mismos se tome más consciente.
Cuando se tienen muchas cosas en uno mismo que
no se conocen ni se aceptan, entonces tales cosas nos complican la vida
espantosamente y provocan en verdad toda suerte de situaciones que podrían ser
evitadas mediante el conocimiento de sí.
Lo peor de todo esto es que proyectamos ese lado
desconocido e inconsciente de sí mismos en otras personas y entonces lo vemos en
ellas.
Por ejemplo: las vemos como si fuesen embusteras,
infieles, mezquinas, etc., en relación con lo que cargamos en nuestro interior.
La Gnosis dice sobre este particular, que
vivimos en una parte muy pequeña de nosotros mismos. Significa ello que nuestra
conciencia se extiende solo a una parte muy reducida de nosotros mismos.
La idea del trabajo esotérico Gnóstico es la de
ampliar claramente nuestra propia conciencia.
Indubitablemente en tanto no estemos bien
relacionados consigo mismos, tampoco estaremos bien relacionados con los demás y
el resultado serán conflictos de toda especie.
Es indispensable llegar a ser muchísimo más
conscientes para consigo mismos mediante una directa observación de sí.
Una regla Gnóstica general en el trabajo
esotérico Gnóstico, es que cuando no nos entendemos con alguna persona, se puede
tener la seguridad de que ésta es la cosa misma contra la cual es preciso
trabajar sobre si mismo.
Lo que se critica tanto en los otros es algo que
descansa en el lado oscuro de uno mismo y que no se conoce, ni se quiere
reconocer.
Cuando estamos en tal condición el lado oscuro
de nosotros mismos es muy grande, pero cuando la luz de la observación de sí
ilumina ese lado oscuro, la conciencia se acrecienta mediante el conocimiento de
sí.
Esta es la Senda del Filo de la Navaja, más
amarga que la hiel, muchos la inician, muy raros son los que llegan a la meta.
Así como la Luna tiene un lado oculto que no se
ve, un lado desconocido, así también sucede con la Luna Psicológica que cargamos
en nuestro interior.
Obviamente tal Luna Psicológica está formada por
el Ego, el Yo, el Mí Mismo, el Sí mismo.
En esta luna psicológica cargamos elementos
inhumanos que espantan, que horrorizan y que en modo alguno aceptaríamos tener.
Cruel camino es este de la AUTO-REALIZACIÓN
INTIMA DEL SER, ¡Cuántos precipicios!, ¡Qué pasos tan difíciles!, ¡Qué
laberintos tan horribles!.
A veces el camino interior después de muchas
vueltas y revueltas, subidas horripilantes y peligrosísimas bajadas, se pierde
en desiertos de arena, no se sabe por donde sigue y ni un rayo de luz te ilumina.
Senda llena de peligros por dentro y por fuera;
camino de misterios indecibles, donde solo sopla un hálito de muerte.
En este camino interior cuando uno cree que va
muy bien, en realidad va muy mal.
En este camino interior cuando uno cree que va
muy mal, sucede que marcha muy bien.
En este camino secreto existen instantes en que
uno ya ni sabe que es lo bueno ni que es lo malo.
Lo que normalmente se prohíbe, a veces resulta
que es lo justo; así es el camino interior.
Todos los Códigos morales en el camino interior
salen sobrando; una bella máxima o un hermoso precepto moral, en determinados
momentos puede convertirse en un obstáculo muy serio para la Auto-Realización
íntima del Ser.
Afortunadamente el Cristo Intimo desde el mismo
fondo de nuestro Ser trabaja intensivamente, sufre, llora, desintegra elementos
peligrosísimos que en nuestro interior llevamos.
El Cristo nace como un niño en el corazón del
hombre pero a medida que va eliminando los elementos indeseables que llevamos
dentro, va creciendo poco a poco hasta convertirse en un hombre completo.