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EPILOGO:La Madre Divina
“Y yo, que nunca he deseado ver más de lo que deseo que él vea, te dirijo todos mis ruegos, y te suplico que no sean vanos, a fin de que disipes con los tuyos todas las nieblas procedentes de su condición mortal, de suerte que pueda contemplar abiertamente el sumo placer. Te ruego, además, ¡oh Reina!, que puedes cuanto quieres, que conserves puros sus afectos después de tanto ver; que tu custodia triunfe de los impulsos de las pasiones humanas: mira a Beatriz como junta sus manos con todos los Bienaventurados para unir sus plegarias a las mías” (Dante Alighieri). “¡Oh Isis! Madre del cosmos, raíz del amor, tronco, capullo, hoja flor y semilla de todo cuanto existe, a tí fuerza naturalizante, te conjuramos; llamamos a la Reina del espacio y de la noche, y besando sus ojos amorosos, bebiendo en el rocío de sus labios, respirando el dulce aroma de su cuerpo, exclamamos:” “¡Oh Isis! Tú, Eterna Seidad del Cielo, que eres el Alma Primordial, que eres lo que fue y lo que será, Isis, a quien ningún mortal ha levantado el velo, cuando tú estés bajo las estrellas irradiantes del nocturno y profundo cielo del desierto, con pureza de corazón y en la Flama de la Serpiente te llamamos” (Ritual Gnóstico). “¡Gloria, Gloria a la Madre Kundalini!, que mediante su infinita gracia y poder conduce al Sadhaka de Chakra en Chakra e ilumina su intelecto identificándole con el Supremo Brahmán. ¡Puedan sus bendiciones alcanzarnos!” (Sivananda). |
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